APNEA DEL SUEÑO. TRATAMIENTOS

Apnea del sueño

Si te sientes cansado o somnoliento a pesar de haber dormido las horas suficientes, cabe la posibilidad de que sufras apnea obstructiva del sueño (AOS). Se trata de una afección en la que se detiene la respiración una o varias veces al dormir porque las vías respiratorias se bloquean temporalmente o se estrechan. También puede ser que las respiraciones sean superficiales. Y así no se descansa bien.

No todas las personas que roncan sufren este problema, pero los ronquidos son un buen indicador de la existencia de apnea del sueño, ya que cuando los afectados vuelven a respirar tras una pausa, suele surgir un ronquido fuerte. Aunque los ronquidos son la alarma más reconocida de que el aire no fluye con normalidad, hay otros signos que pueden avisar: dolores de cabeza matinales, boca o garganta resecas al despertar o sentirse más irritable.

Además de que dormir boca arriba puede fomentar el bloqueo de las vías respiratorias, promueven la apnea del sueño factores como:

· Tener la garganta más estrecha de lo normal.
· Algunas formas del paladar, que pueden hacer que la vía respiratoria se colapse con mayor facilidad.
· Tener el maxilar inferior más corto que el superior.
· Poseer una lengua grande que retraiga y bloquee la vía respiratoria.
· Poseer amígdalas o adenoides grandes que dificulten el paso del aire por las vías respiratorias.
· Padecer obesidad.

Con una duración de entre unos pocos segundos, estas pausas respiratorias se producen unas 30 veces por hora, pudiendo llegar a 400 por noche. Y aunque tras estos lapsos en la respiración durante el sueño, el afectado vuelve a respirar con normalidad, es una patología crónica que altera el sueño y, como hemos indicado, el descanso reparador.

Si no se trata, puede llevar a mayor riesgo de presión arterial elevada, accidente cerebrovascular, obesidad, diabetes, ataque cardiaco, insuficiencia cardiaca, latidos irregulares y arritmias, entre otros problemas. Claro está también que no descansar lo suficiente puede llevar a bajo rendimiento en el trabajo o en la escuela, con más probabilidades además de sufrir accidentes laborales o de tráfico.

Por ello, las secuelas que deja la AOS no son sólo físicas, sino que pueden afectar también a las relaciones con las personas que rodean a los afectados. Por tanto, queda claro que, dadas estas indicaciones, quienes sospechen que pueden sufrir apnea del sueño, han de consultar al especialista para buscar una solución.

¿Cuáles son los tratamientos más efectivos para reducir la apnea del sueño?

El tratamiento de la apnea persigue que el paciente vuelva a respirar de manera uniforme durante el sueño y aliviar síntomas, como la somnolencia diurna y los ronquidos. Para conseguirlo, se pueden seguir varias pautas, en función de la gravedad de la apnea.

En general, los tratamientos para reducir la apnea son básicamente:

· Cambios en el estilo de vida: se trata de reducir el peso cuando hay exceso de kilos, seguir una dieta sana, no tomar alcohol, evitar la medicación que provoque somnolencia, despejar las vías nasales antes de dormir y dejar el tabaco. También ayuda dormir de lado en lugar de hacia arriba.
· Dispositivos bucales: ayudan tanto a reducir la apnea del sueño como a disminuir los ronquidos en las personas que roncan. El ortodoncista es el encargado de hacer un dispositivo bucal de plástico que se ajuste a la mandíbula inferior y la lengua con el fin de que las vías respiratorias queden despejadas.
· Dispositivos respiratorios: suelen ser los más empleados en estos casos; concretamente los de presión positiva continua en la vía aérea (CPAP, por sus siglas en inglés). Se trata de una mascarilla que cubre la boca y la nariz (o sólo la nariz), de forma que el dispositivo envía aire a la garganta, haciendo que las vías respiratorias permanezcan abiertas durante el sueño. Aunque puede provocar algún efecto secundario en algunas personas –sequedad buco-nasal, irritación de la piel, congestión de la nariz o dolor de cabeza–, no debe abandonarse, ya que puede reajustarse para minimizar estas molestias.
· Cirugía: pueden darse casos en los que funcione una intervención quirúrgica para ensanchar las vías respiratorias. Para ello, lo más común es eliminar tejido sobrante de la boca y la garganta. Otra posible solución es acomodar la mandíbula inferior o, en el caso de los niños, extirpar las amígdalas.

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