CÉLULAS MADRE: el futuro de la regeneración

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Cada vez es más habitual escuchar en las noticias sobre el uso de células madre para algún tipo de terapia. También se está convirtiendo en algo menos extraño conocer a alguien que está siendo sometido a un tratamiento experimental con células madre para tratar una enfermedad.

Y aunque es probable que tus oídos se hayan acostumbrado a escuchar estas palabras, también es posible que todavía no tengas claro qué son o cómo se utilizan para tratar una patología o un órgano dañado. Con este artículo, esperamos despejar tus dudas y que comprendas que el futuro de la regeneración de órganos dañados está en las células madre. Y que ese futuro, está más cerca cada vez.

¿Qué son las células madre?

De su propio nombre es posible intuir el papel principal de las células madre. Entre las acepciones de la palabra madre en el diccionario de la Real Academia Española, está la siguiente: la causa, la raíz o el origen de donde proviene algo. Así es en el caso de las células madre. Son células de las que surgen otras células hijas, las cuales tienen funciones especializadas.

Bajo las condiciones adecuadas –sin enfermedad ni alteración de ningún tipo–, la división de las células madre da paso a las denominadas células hijas, las cuales pueden derivar en células con funciones concretas, como células sanguíneas, cerebrales, del músculo cardíaco,óseas o cerebrales, entre otras. A este proceso se le conoce como diferenciación. Pero también las células hijas pueden pasar a convertirse en nuevas células madre, en un proceso que se llama autorrenovación.

Procedencia de las células madre

  • Embrionarias: en los embriones de entre tres y cinco días de vida, hay unas 150 células madre. Son células pluripotenciales, lo que significa que pueden convertirse en cualquier tipo de célula del cuerpo. De esta forma, son útiles para regenerar o reparar tanto tejidos como órganos enfermos. Las células embrionarias que se usan en la investigación provienen de óvulos fertilizados en clínicas de fertilización in vitro pero que no se implantaron en el útero de una mujer. Las células madre embrionarias pueden vivir y crecer en soluciones especiales en los laboratorios. No obstante, el uso de células embrionarias ha suscitado controversia porque se extraen de embriones humanos. Por ello, las autoridades sanitarias han establecido reglas en el empleo de este tipo de células para la investigación biomédica. En España, la legislación prohíbe la generación de preembriones con fines exclusivos de experimentación, pero permite el uso de técnicas para obtener células madre embrionarias mientras no procedan de preembriones generados para tal fin, sino de sobrantes de tratamientos de fecundación in vitro. Pero todavía hay aspectos sin legislar o regulaciones que se contraponen.
  • Adultas: presentes en cantidades pequeñas en los tejidos adultos. Su capacidad para dividirse en células funcionales es más limitada.
  • Células madre pluripotentes inducidas: este nombre tan extenso y aparentemente complejo se da a las células adultas que los científicos modifican para que tengan las propiedades de las células madre embrionarias. Mediante reprogramación genética de estas células, es posible hacer que actúen igual que las embrionarias. Lo positivo del uso de estas células es la posibilidad de prevenir el rechazo por parte del cuerpo de una persona al que se infunden estas células. La parte negativa es que todavía se desconocen los posibles efectos adversos de estas células en el cuerpo humano.
  • Perinatales: son células presentes en el líquido amniótico y en el cordón umbilical. También pueden convertirse en células especializadas. No obstante, todavía está muy poco avanza la investigación sobre el potencial de este tipo de células.

Clasificación según su potencial de diferenciación.

Además, las células madre pueden asentarse en distintos tejidos: médula ósea, piel, tejido adiposo, cordón umbilical, folículo piloso, intestino, sistema nervioso y dientes. Y pueden clasificarse según su potencial de diferenciación: totipotentes (las embrionarias, pues son las que pueden originar un embrión); pluripotentes (desarrollar prácticamente cualquier tipo de célula de un ser humano); multipotentes (se generan a partir de las pluripotentes y dan paso a un subconjunto de tipos celulares); oligopotentes (dan lugar a un conjunto de tipos celulares más reducido) y unipotentes (sólo se diferencian en un único tipo de célula).

La regeneración de tejidos y órganos, cada vez más cerca

Gracias a la investigación con células madre, ha surgido lo que se conoce como medicina regenerativa o terapia con células madre. Consiste un tipo de tratamiento en el que gracias a las células madre o sus células derivadas se promueve la regeneración de tejidos enfermos, con disfunción o lesión.

Es un paso adelante en el campo del trasplante de órganos. Esta terapia permite utilizar células para la regeneración de los órganos dañados, en lugar de tener que reemplazar el órgano enfermo por otro (trasplante de órganos). Hace frente así al suministro limitado de órganos y a posibles efectos secundarios del trasplante, como el rechazo del órgano trasplantado por el cuerpo del paciente.

Para realizar la terapia, los científicos cultivan las células madre en el laboratorio y las manipulan para que se conviertan en las células específicas necesarias para el tratamiento. Posteriormente, se pueden implantar en la persona afectada para que reparen las células del órgano dañado.

Por ejemplo, ya se han hecho trasplantes de médula ósea. En ellos, se emplean células madre adultas o de la sangre del cordón umbilical para reemplazar células lesionadas por la quimioterapia, entre otros daños. También actúan para combatir ciertos tipos de cáncer y patologías sanguíneas.

Pero su uso no se queda ahí. Los investigadores siguen estudiando y probando la utilización de estas células para otro tipo de afecciones. Así que, el futuro todavía no está escrito. No se conocen aún todos sus potenciales beneficios, ni los posibles efectos secundarios que puedan desencadenar.

Las células madre en la Odontología

Como en todos los campos, también se está investigando sobre su uso en Odontología. En este caso, hay cinco tipos de células madre de origen dental: de la pulpa, del ligamento periodontal, de dientes primarios, de la papila dental y del folículo dental. Los estudios con células madre en Odontología se están centrando en:

  • Cirugía dentaria, principalmente, en la implantología. El uso de células madre podría usarse para reconstruir la mandíbula o el maxilar de un paciente. También podría ayudar a evitar los injertos de hueso antes de un implante dental.
  • Endodoncia, sobre todo para fomentar la formación de la raíz dental. Es decir, regenerar la parte viva del diente mediante la estimulación de las células madre.

Pero también hay muchos grupos de investigación trabajando para crear dientes vivos y vascularizados a partir de cultivos celulares en el laboratorio. El objetivo es que una vez conseguidos puedan implantarse en el paciente. E, incluso, los científicos vaticinan un futuro en el que los odontólogos podamos implantar células en la encía de los pacientes que den lugar a un diente vivo a partir de las propias células del paciente.

Importantes para la investigación

Pero no sólo son importantes en la terapia regenerativa. También son grandes aliadas de los científicos para todo tipo de investigaciones. Los estudios con células madre pueden ayudar a:

  • Comprender mejor las patologías.
  • Probar la seguridad y la eficacia de medicamentos nuevos.

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