CUANDO UN DIENTE DE LECHE SE CAE ANTES DE TIEMPO: CÓMO EVITAR PROBLEMAS FUTURO

Cuando un diente de leche se cae antes de tiempo

Un golpe, poco espacio en la arcada, caries, raíces débiles, alimentación deficiente… son diversas las causas que pueden provocar una caída prematura de un diente de leche. Esa pérdida de una pieza dental antes de tiempo deja un espacio vacío en la cavidad oral que requiere acudir al dentista para evitar males mayores, como la ocupación de ese hueco por los dientes adyacentes.

Entre las numerosas funciones de los dientes de leche está la de mantener el espacio que ocupan en la encía hasta que se formen los definitivos. Por lo tanto, esa pérdida temprana puede afectar negativamente a la forma en la que las nuevas piezas erupcionan.

Así, el espacio puede cerrarse de forma que el nuevo diente no tenga por dónde erupcionar, provocando una mala alineación dental y un apiñamiento de dientes. Además, la caída de una pieza antes de tiempo puede hacer que el nuevo diente carezca de una guía para salir y no encuentre el camino que seguir para erupcionar.

Lo normal es que los dientes de leche empiecen a desprenderse en torno a los 6 años, con una caída progresiva de las distintas piezas hasta los 12 años. El proceso por el que se caen es la absorción de la raíz que los sustenta, haciendo que se debiliten y se caigan o se puedan retirar con la mano.

Los primeros en mudar suelen ser los incisivos, ubicados en la parte delantera, pudiendo caerse a partir de los 6 años y llegando su pérdida hasta los 9. Más tardíos son los molares, cuya eliminación suele producirse hacia los 10 e incluso a los 13 años. Normalmente, hacia los 13 años ya han erupcionado todas las piezas definitivas.

Mantenedor de espacio para todo tipo de pérdidas dentales antes de tiempo

Cuando una pieza se pierda antes de tiempo, hay que acudir al dentista para que valore la situación y aplique el tratamiento más acorde para evitar maloclusiones, ocupación del espacio libre por otros dientes y otro tipo de problemas. Lo más probable es que el dentista coloque en el niño un mantenedor de espacio.  Este tipo de aparatos pueden ser de distintos tipos:

  • Removibles: acrílicos, similares a los aparatos de ortodoncia. A veces se coloca en el lugar a conservar un diente artificial hecho sobre bandas o coronas preformadas que se enganchan en los dientes contiguos. El diente artificial está unido por un alambre soldado que abarca el hueco sin pieza dental. Su uso es común para reemplazar incisivos, caninos y molares temporales. Generalmente, se emplea para sustituir a un solo diente.
  • Fijos: de resina, se sujeta mediante ganchos en los dientes pilares. Además, posibilita recuperar espacio perdido gracias a tornillos o muelles. En este caso, se puede emplear para mantener el espacio de varios dientes en distintas partes de la arcada. Es más cómodo a la hora de cepillar los dientes. Dentro de los mantenedores fijos de espacio, existen varios modelos:
  • Unilaterales: se ponen en un lado de la boca para conservar el hueco de un diente. Se agarra a la parte exterior de una pieza dental, de forma que una especie de asa de metal se encarga de mantener el espacio.
  • Corona o banda y asa: se coloca una corona o una banda sobre el diente que va unida a un asa que guarda el espacio libre.
  • Arco distal: muy empleado para hacer espacio a una muela permanente, insertándose el extremo de metal en la encía, por lo requiere una continua revisión del ortodoncista.
  • Barra transpalatina: está diseñada únicamente para la arcada superior, ya que se trata de una barra transversal que conecta las dos bandas (una en cada lado de la boca), siguiendo la curvatura del paladar.
  • Botón palatino con arco de Nance: se trata de un mantendor que se fija a los molares y que posee un botón acrílico ubicado en el paladar. Se emplea muy a menudo para no perder el espacio libre por la pérdida de varias piezas, sobre todo, cuando estas son de las partes laterales.
  • Lingual: para mantener espacios en ambos lados del arco dental inferior. Se ponen dos bandas en los dientes más posteriores del arco inferior que llevan soldado un alambre grueso que sigue la anatomía de todos los dientes manteniendo la longitud de la arcada hasta que salen los dientes definitivos.

 

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