LA APNEA DEL SUEÑO Y SUS CONSECUENCIAS EN LA SALUD BUCODENTAL

Más allá de conocidas malas prácticas para la salud oral, hay trastornos y enfermedades generales o de otras partes del organismo que, aunque son aparentemente inofensivas para la cavidad oral, pueden afectar a la misma más de lo que parece. Es el caso de la apnea del sueño, la cual puede producir diversas alteraciones en los dientes y la boca.

Se trata de un trastorno del sueño en el que se interrumpe la respiración de diversas ocasiones durante el descanso nocturno. Pueden ser pausas de unos pocos segundos, pero también prolongarse hasta más de un minuto, produciéndose decenas o cientos de veces a lo largo de la noche.

La forma más común es la apnea obstructiva del sueño (AOS), que se produce cuando los músculos de la garganta se relajan en exceso, bloqueando las vías respiratorias total o parcialmente. Por su parte, la apnea central del sueño –menos común– sucede cuando el cerebro no envía correctamente las señales a los músculos que controlan la respiración. Finalmente, está la apnea mixta o compleja, que es una mezcla de las otras dos.

Ronquidos fuertes, pausas en la respiración, despertares con sensación de asfixia, somnolencia diurna excesiva, dolor de cabeza por la mañana, dificultad para concentrarse e irritabilidad son sus síntomas más comunes. Además de generar riesgos de hipertensión, enfermedades cardiacas, diabetes tipo 2, depresión y deterioro cognitivo, la apnea del sueño puede afectar a la salud bucodental, provocando:

Sequedad bucal o xerostomía

La saliva es fundamental para un correcto equilibrio bacteriano y la protección dental frente a caries y acumulación de placa. La apnea del sueño puede generar una reducción de la producción de la saliva durante el sueño interrumpido y los ronquidos, favoreciendo la aparición de caries dentales, además de aumentando el riesgo de sufrir patologías periodontales.

Gingivitis

Además de la baja producción de saliva, la falta de oxígeno y la reducción del flujo sanguíneo en la zona de las encías pueden debilitar el sistema inmune de los tejidos de la boca. Así, se estimula un ambiente de proliferación de bacterias y aparición de infecciones e inflamación crónica de las encías, conocida como gingivitis.

Bruxismo

El estrés y la falta de aire que se producen en los pacientes que sufren apnea del sueño pueden llevar a sufrir bruxismo durante la noche. Se trata de un trastorno en el que las personas que lo padecen aprietan constantemente los dientes o los hacen rechinar de manera involuntaria mientras duermen. Esta afección desgasta los dientes, los daña, afecta a las encías y produce dolor de cabeza y mandíbula.

Tensión mandibular

En línea con el bruxismo, los problemas para respirar que sufren las personas con apnea del sueño también pueden desencadenar una tensión anormal en los músculos de la mandíbula e, incluso, trastornos en la articulación temporomandibular. Esto puede desencadenar en dolor al abrir y cerrar la boca, chasquidos articulares o bloqueo de la articulación.

Por lo tanto, detectar, diagnosticar y tratar la apnea del sueño es importante también para la salud bucodental. Para frenar los efectos de esta alteración del sueño en la cavidad oral es aconsejable tener una buena higiene dental, de las encías y la lengua con cepillado con pasta dental con flúor, hilo o seda dental y enjuague bucal; seguir una dieta equilibrada evitando alimentos azucarados y limitar el albohol y el tabaco.

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