LAS CARIES INTERDENTALES, CUANDO EL DAÑO SE PRODUCE EN MÁS DE UNA PIEZA DENTAL

Las caries son uno de los principales problemas de la salud bucodental. Aunque son más comunes en niños, también afectan a adultos y mayores. Y pueden producirse en cualquier pieza dental y en distintas partes del diente. Las menos conocidas y más difíciles de detectar son las interproximales o interdentales. Se trata de las que se producen en los espacios entre las  piezas dentales.

El espacio que hay entre las piezas dentales es una zona de fácil acumulación de restos de comida y sarro, principales atractivos de las bacterias que provocan las caries. Este tipo de caries son especialmente graves porque pueden dañar ambas piezas dentales. Además, suelen prosperar rápidamente, ya que esta zona es más fina que el área de la masticación. Por lo tanto, en estos casos es más urgente la detección y reparación de los daños.

Son más propensas a sufrir caries interproximales las personas con los dientes apiñados o aquellas que tienen algún dispositivo de ortodoncia o prótesis. Todos ellos son casos en los que es más sencillo que se acumulen los alimentos y la placa bacteriana, así como más difícil de eliminar ambos.

A todo ello, se une la dificultad en diagnosticar estas caries, no tan detectables a simple vista como otros tipos. Así, es recomendable acudir al dentista una vez al año para someterse a revisión, puesto que es posible no detectarlas hasta que se sufren molestias que alertan de ellas. Incluso, hay ocasiones en las que no son visibles y el dentista sólo las diagnostica mediante radiografías.

Otra forma de detectarlas es con el uso de la seda dental. Si al emplearla se deshilacha, puede significar en algunos casos que hay una cavidad dental por una caries. La seda también puede informar de la existencia de un gran hueco entre los dientes en el que pueden quedarse restos de alimentos con más facilidad.

Los síntomas, que aparecen normalmente cuando ya están muy avanzadas, también pueden alertar de la presencia de caries interproximales. El dolor es la principal señal de la existencia de una caries, interdental o no. Se produce cuando la caries ha profundizado más allá del esmalte dental, llegando a la dentina. Cuando el malestar o dolor es al ingerir bebidas frías, calientes o dulces, o comida en general, entonces la pulpa dental aún no está afectada. En ocasiones se sufren molestias al cepillarse los dientes o con el uso del hilo dental.

Urgencia en el diagnóstico y la reparación

Aunque en todos los problemas bucodentales urge el diagnóstico para que el daño no sea mayor, en este caso, como hemos dicho, es importante porque suelen verse afectados dos dientes. Por ello, lo normal es tratar ambas piezas afectadas en una misma sesión o en dos sesiones. El tratamiento es el mismo que para una caries en otra parte de la pieza dental.

Para tratarlas, hay que evaluar si están afectados uno o los dos dientes, en cuyo último caso es aconsejable reparar ambos dientes. Generalmente, para las caries interproximales se emplean las técnicas habituales de reconstrucción de caries. Cuando sólo está afectado levemente el esmalte, puede emplearse un tratamiento de remineralización con flúor para ayudar a su autorreparación.

El siguiente nivel y la opción más común cuando la caries está más avanzada es el empaste o la restauración de las piezas afectadas. Se emplean diferentes materiales, como resinas compuestas del mismo color que el diente, porcelana o una amalgama. Antes de empastar el área afectada, se realiza una limpieza de la parte cariada.

Si la caries está extendida o la persona afectada tiene dientes muy debilitados, es posible que sea necesario utilizar una corona. Se trata de una cubierta hecha a medida que sustituye la corona natural del diente, tras contornear la pieza natural afectada con el fin de que ajuste correctamente la corona.

En casos muy graves, se deberá extraer la pulpa dental (la parte interna del diente) y realizar una endodoncia. Es el tratamiento idóneo para conservar un diente o varios dientes muy dañados o que han llegado incluso a infectarse. Puede ser necesario en ocasiones usar medicamentos en el canal radicular que limpien la infección y reemplazar la pulpa con un empaste. En casos especialmente graves hay que extraer la pieza dañada.

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