EL PALILLO VERTEBRA ESPAÑA… Y DAÑA LA DENTADURA

Hace unos meses, un leonés con cara de pillo, saltó a la popularidad de las redes sociales, tras ganar una apuesta digna del cine español más costumbrista, posando con un mondadientes en la comisura de los labios para la foto del DNI.

El palillo es un objeto que tenemos muy presente en la iconografía española; un trozo de madera ligado a nuestras costumbres, especialmente a la gastronomía, que alfombra el suelo de nuestros bares y corona con gracejo los pinchos de cafeterías, las banderillas, las bravas y los bocados de autor/a, a lo largo y ancho del país.

Y es que el palillo (como el sofrito en los guisos), además de evitar que nos manchemos las manos, es un instrumento que vertebra España, por encima de lenguas, costumbres o las diatribas diarias de nuestros queridos políticos…

Un palillo con historia.

Bromas aparte, el uso de este instrumento pequeño y acabado en punta se remonta a la edad de piedra. Investigadores han llegado a la conclusión de que ya los Neanderthales usaban herramientas similares al palillo para limpiar sus dientes o calmar el dolor, tras descubrir en los molares surcos que se han relacionado con el uso repetitivo de este instrumento para limpiar sus dientes. También fue usado en las civilizaciones antiguas (como se puede comprobar en las vitrinas del museo Arqueológico Nacional), llegando hasta la época medieval, donde llevarlo de oro y plata, decorado con piedras preciosas era sinónimo de distinción.

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Foto: Miguel Ángel Camón Cisneros

Pero con el tiempo, dejó de ser un objeto de lujo a ser un objeto doméstico gracias a su producción a gran escala. Charles Foster lo conoció por primera vez en Iberoamérica, donde los nativos usaban pequeñas astillas de madera para retirar restos de comida. Y así fue como decidió crear una máquina que los fabricase./p>

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Foto: Stallone as Lt. Marion “Cobra” Cobretti. Warner Bros.

Los palillos también han creado imagen de culto en películas ya míticas de Hollywood por las que desfilan rudos boxeadores, gangster y cowboys con el trozo de madera entre los dientes. Si bien, el palillo ha pasado de ser un objeto que inculcaba rudeza y atractivo masculino, a ser una seña de identidad en desuso, pasada de modo e incluso vulgar, como vemos en el personaje caricaturesco y excesivo de Torrente.

Debemos eliminarlos de nuestra higiene bucal.

Pero más allá de gustos y modas, los palillos perviven, planos o redondos. Y la realidad es que a pesar de su arraigo en nuestra cultura gastronómica, debemos desterrarlos de nuestros usos en la higiene bucal por varias razones:

  • Carecen de forma anatómica y puede dañar nuestras encías. En su lugar debemos usar el hilo dental que es fácil de transportar en nuestro bolso o chaqueta si salimos fuera de casa. Además, a diferencia del palillo, sí está diseñado para eliminar restos de comida entre los dientes y llegar a los lugares más escondidos y de difícil acceso.
  • Los palillos pueden astillarse y clavarse en nuestra encía provocando inflamación o infecciones. Si esto ocurre se debe acudir al especialista para su extracción.
  • Puede dañar el esmalte de nuestros dientes, al ser un instrumento muy duro y sólido.
  • Puede provocar sangrados al clavarse en nuestras encías e incluso su uso continuado puede provocar espacios entre nuestros dientes difíciles de recuperar.
  • Las personas que padecen gingivitis pueden empeorar si usan palillo.

Como alternativa, para eliminar los restos de comida lo mejor es usar:

  • 1. Hilo dental. Deslizándolo suavemente hacia arriba y hacia abajo entre los dientes.
  • 2. Los cepillos interdentales. Al igual que el hilo dental, se introducen entre los dientes y se mueven hacia dentro y hacia fuera. Algunos fabricantes recomiendan hacerlo varias veces e incluso rotar el cepillo, pero esto solo incrementa el riesgo de lesiones. Con un cepillado al día, es suficiente.
  • 3. El cepillo de dientes. Cepillando suavemente con movimientos cortos la superficie externa e interna de los dientes, incidiendo en las zonas de difícil acceso y en los espacios interdentales. Para la superficie de la mordida se debe poner el cepillo paralelo al borde de los dientes y limpiarlos de forma individual.

Pero nunca el palillo o mondadientes.

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