El verano ya está aquí. Llega el calor, las vacaciones, los chapuzones en la piscina y los días de playa. En esta época, todos pensamos en proteger nuestra piel con crema solar, ponernos una gorra para evitar golpes de calor… pero ¿y nuestros dientes? Pocas personas saben que el verano también es una época de ciertos riesgos para la salud bucodental. El cloro de las piscinas, el salitre del mar o incluso la exposición al sol pueden afectar a tu boca más de lo que imaginas.
A continuación, te explicamos los peligros más comunes y qué puedes hacer para mantener tu sonrisa intacta durante el verano.
El cloro de las piscinas: un enemigo silencioso
El cloro, tan útil para desinfectar el agua, puede dañar tu dentadura si pasas muchas horas dentro del agua. En concreto, puede erosionar el esmalte dental o provocar manchas amarillas cuando se pasan muchas horas a remojo. Puede darse el caso en esta época de temperaturas elevadas en las estamos mucho tiempo nadando, buceando o simplemente dentro del agua para refrescarnos. Si pasas mucho tiempo en la piscina, enjuágate con agua limpia al salir o cepíllate los dientes para evitar la acumulación de residuos.
El pH del agua: otro factor clave
Además del cloro, puede ser perjudicial para la dentadura el PH del agua de las piscinas, es decir, cuando es demasiado ácida. Nuestra saliva tiene un pH de entre 6,5 Y 7. Por su parte, el pH del agua de una piscina suele estar en torno a 7,4. Esta diferencia puede también desgastar y erosionar el esmalte dental, llevando a su vez a padecer sensibilidad dental o caries. El contacto continuo con agua clorada puede reducir la producción de saliva, provocando que la boca se seque. Es bien conocido que la falta de saliva entorpece la eliminación de alimentos, la neutralización de la acidez de la boca y la prevención de caries.
No obstante, hay más peligros de estos daños cuando la estancia en la piscina es muy prolongada. De hecho, existe una patología que se produce en los nadadores profesionales, conocida como el sarro del nadador. Puede surgir si el pH del agua está muy elevado (por encima de 7,4). Es un sarro especifico más rico en componentes orgánicos.
El agua de mar también tiene lo suyo
Aunque el agua salada tiene propiedades antisépticas, no está exenta de riesgos para tu boca. Los bañistas en el mar también deben estar al tanto de ellos, sobre todo aquellos que pasan muchas horas dentro del mar. El agua del mar tiene grandes cantidades de sal, pudiendo dañar el esmalte dental, así como deshidratar las mucosas si se ingiere accidentalmente. Además, el agua marina presenta gran cantidad de bacterias.
Por todo ello, evita permanecer largas horas en el mar, sobre todo si notas sensibilidad o si tienes alguna lesión oral previa. Después de un baño prolongando en el mar, deberías enjuagarte la boca con agua.
La radiación solar, dañina para tus labios, no sólo tu piel
Aunque los rayos UV no afectan directamente a los dientes, sí pueden dañar otras zonas de tu boca, principalmente los labios. Herpes labial, grietas y quemaduras o lesiones precancerosas en los labios son algunas de las afecciones que pueden sufrir tus dientes en verano. Protégelos con bálsamos con filtro solar e hidrátalos muy a menudo.
Recomendaciones prácticas para cuidar tu boca en verano
- Cepíllate los dientes después de cada baño largo (mar o piscina).
- Usa colutorio o al menos enjuágate con agua limpia.
- Hidrátate constantemente, preferiblemente con agua o frutas frescas.
- Evita bebidas azucaradas o carbonatadas.
- Lleva siempre contigo tu kit de higiene bucodental en los viajes.
- Aplica protección solar en los labios.
El verano no solo implica proteger tu piel o tus ojos, también es época de extremar el cuidado bucodental. Presta atención al agua en la que te bañas, al tiempo que pasas expuesto al sol y a los hábitos que adoptas durante las vacaciones. Tu sonrisa también quiere vacaciones… pero sin sorpresas desagradables al final del verano.

