VUELTA AL COLE… Y TAMBIÉN AL DENTISTA 

VUELTA AL COLE… Y TAMBIÉN AL DENTISTA

El verano está llegando a su fin y pronto quedarán atrás los viajes, los excesos de comida, las rutinas más flexibles y la relajación en lo que respecta a nuestros cuidados, entre ellos la higiene bucodental… Y daremos paso a la rutina, la reincorporación al trabajo y a la vuelta al cole. En esta vuelta a la normalidad, conviene retomar, además de los libros y los estudios, la salud de los dientes, con una más que oportuna visita al dentista para comprobar que todo está en orden y, si no es así, solucionar el problema.

¿Por qué septiembre es un buen momento para una revisión dental?

Durante las vacaciones, es habitual que relajemos más nuestros hábitos de higiene dental, sobre todo en el caso de los niños; con cepillado de dientes menos veces al día; mayor consumo de dulces, refrescos y helados, así como más actividad o turismo de aventura, con riesgo de traumatismos u otros daños dentales. 

Todo ello puede favorecer la aparición de caries y otros problemas, como acumulación de placa bacteriana con el consiguiente daño a las encías; hipersensibilidad dental por el tipo de alimentos que se toman en la época estival (con un Ph ácido, como zumos, refrescos o gazpacho) o, incluso, halitosis, entre otras cosas por una peor higiene. 

Por lo tanto, tras el verano, además de la vuelta al cole, también es importante una visita al dentista. La revisión dental en septiembre ayuda, entre otras cosas, a detectar a tiempo posibles caries o desgastes, valorar el estado de la higiene oral tras los meses de verano, revisar el crecimiento dental y la posición de los dientes y planificar tratamientos de ortodoncia si son necesarios.

Así, los tratamientos más comunes en niños y adolescentes en esas primeras visitas a la consulta del odontólogo al inicio del curso suelen ser:

  1. Limpiezas dentales profesionales: son ideales para eliminar la placa y el sarro acumulados durante el verano, cuando la higiene suele descuidarse.
  2. Ortodoncia: septiembre es un momento perfecto para comenzar un tratamiento de ortodoncia, ya que permite organizar las revisiones coincidiendo con el calendario escolar y aprovechar la motivación de un nuevo comienzo. El verano suele interrumpir o ralentizar los tratamientos de ortodoncia, puesto que es más difícil cumplir con las revisiones y ajustes correspondientes al verse interrumpidas por los viajes de vacaciones.
  3. Obturaciones (empastes): si durante el verano se han producido pequeñas caries por el consumo de comidas y bebidas azucaradas, así como una peor higiene bucodental, este es el momento de tratarlas antes de que avancen.
  4. Revisiones de encías y hábitos de higiene: son muy importantes para corregir los descuidos del verano, con la posible acumulación de placa bacteriana, y reforzar la educación en salud oral.

Beneficios de empezar el curso con una sonrisa cuidada

Un niño o adolescente que comienza el curso con una boca sana puede tener una mejor autoestima y confianza en sí mismo, lo cual le ayudará en sus relaciones sociales en el colegio, por ejemplo. Además, no tendrá molestias o dolores que puedan afectar al rendimiento escolar. Podrá aprender la importancia de la prevención y la constancia en el cuidado de su salud para interiorizarlos y realizarlos durante el curso e, incluso, en las próximas vacaciones.

Consejos prácticos para mantener la salud bucodental durante el curso

  • Cepillarse los dientes al menos dos veces al día, especialmente antes de acostarse.
  • Usar pasta dental con flúor adaptada a la edad para prevenir caries.
  • Limitar el consumo de bebidas azucaradas y bollería industrial, así como evitar el consumo de tabaco y alcohol, en el caso de los adolescentes.
  • Acudir a revisiones periódicas al dentista para detectar a tiempo cualquier posible problema, tratarlo y evitar que se agrave.

En definitiva, la vuelta al cole es una excelente oportunidad para retomar los buenos hábitos y asegurar que los más pequeños empiecen el curso con la mejor de las sonrisas. Una visita al dentista en septiembre puede marcar la diferencia entre un curso lleno de salud y confianza en uno mismo y uno con problemas, molestias, dolores y tratamientos evitables.

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