EL CHUPETE DEBE DEJARSE ANTES DE LOS 3 AÑOS PARA EVITAR PROBLEMAS DENTALES

Chupete

Chupete sí o no y durante cuánto tiempo. Las dudas entorno al uso del chupete en los niños siempre están presentes. Una de las cuestiones que más suele preocupar a los padres es si producirá alteraciones en la cavidad oral y dentadura de sus hijos. A grandes rasgos, se puede decir que para que no haya grandes problemas o se puedan corregir fácilmente, el chupete debe retirarse antes de los tres años de edad.

Así concluyó un estudio publicado en ‘General Dentistry’. El caso es que el uso prolongado de este dispositivo descoloca los dientes, pero esta alteración se puede revertir si se quita el chupete a tiempo.

En concreto, la succión del chupete durante largos periodos provoca:

  • Desviación paulatina de los dientes centrales inferiores hacia dentro
  • Separación de los mismos dientes, pero del maxilar superior, y tendencia a sobresalir
  • Choque de colmillos entre sí con el tiempo
  • Mordida abierta: las filas de dientes superior e inferior no cierran de manera correcta
  • Mordida cruzada: las filas superiores e inferiores de dientes pierden su paralelismo.
  • Respiración oral: usar mucho y de manera prolongada en el tiempo el chupete favorece la respiración oral, con la consiguiente deformación del paladar.
  • Eversión del labio inferior: un labio sin el tono adecuado y con problemas a la hora de articular los fonemas.
  • Hipotonia en la lengua: lengua con bajo tono muscular, pérdida de fuerza y merma de la movilidad para articular los fonemas, así como posibles problemas para manejar los alimentos en la boca y la deglución correcta.
  • Otras alteraciones: bruxismo o luxación, entre otras.

Pero, como hemos dicho, depende del tiempo que se use este dispositivo que tanto calma a los niños. Debe haber una presión constante durante seis horas diarias para que estas alteraciones sean apreciables. También influye mucho la energía con la que el niño realice la succión del chupete.

Así, los niños que lo usan de manera puntual, sólo para dormir, o que lo tienen en la boca, pero no realizan la acción de succionar, no suelen desarrollar maloclusión dental. E, incluso, quienes lo dejan a tiempo (antes de los 3 años), tienen descolocación dental reversible tras el abandono del chupete; puesto que no se producen malformaciones de la articulación temporomandibular ni óseas importantes.

Mejor el chupete que dejarles chuparse el pulgar

En todo caso, es mejor el chupete que dejarles que se chupen el dedo. En concreto, la práctica de chuparse el pulgar es peor por las siguientes cuestiones:

  • Higiene: los chupetes se pueden esterilizar fácilmente, mientras que las manos de los niños están en contacto continuo con agentes contaminantes.
  • Dureza: el pulgar es más duro que los materiales con los que se fabrican los chupetes, que suelen ser blandos y flexibles. Así, hay mayor riesgo de lesión de la mucosa bucal con los dedos, por ejemplo, de arañarla o infectarla. También es posible que surjan daños en el dedo: callos, úlceras, maceración de la piel, heridas locales…
  • Chuparse el dedo provoca años más graves en la alineación dental: favorece la mordida abierta, elevación excesiva de la bóveda del paladar y estrechamiento de la arcada maxilar, que dificulta la masticación y deglución de los alimentos, además de poder provocar problemas en el desarrollo del habla y la pronunciación.
  • Este hábito es más difícil de controlar y erradicar que el chupete.

Las alteraciones generadas por la succión del dedo suelen necesitar la intervención del dentista.

La lactancia materna reduce el riesgo de alteraciones en la mordida

En esta línea, las tetinas de los biberones son igual de perjudiciales que el chupete si se prolongan mucho en el tiempo. Es decir, si se sigue dando de beber al niño más allá del año, cuando el pequeño ya puede beber en vaso, si se le ha enseñado previamente.

Por lo tanto, no es necesario continuar con el biberón, sobre todo si no es para darles agua o leche. ¿Por qué? El uso del biberón para dormir o dejarles el biberón en la cuna por si se despiertan son prácticas que favorecen el desarrollo de caries.

Sin embargo, la lactancia materna es muy beneficiosa para el bebé, también para su salud bucodental. Entre las ventajas del amamantamiento está que puede contribuir a construir una mordida mejor. Un estudio publicado en junio de 2015 en la revista ‘Pediatrics’ concluyó que los bebés alimentados exclusivamente con lactancia materna durante seis meses son un 72 % menos propensos a tener dientes torcidos y a desarrollar mordidas abiertas, cruzadas y sobremordidas que quienes lactan menos tiempo o no son amamantados.

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