Las sustancias empleadas normalmente para tratamientos estéticos han dado un salto más allá de las terapias de belleza para convertirse en aliados de muchos procedimientos contra distintas patologías, como las migrañas. Y esa expansión de productos como el bótox y el ácido hialurónico ha llegado también a la odontología, aportando muchos beneficios en el manejo de diferentes trastornos de la cavidad oral.
Aplicaciones del bótox en Odontología
El compuesto más célebre y con más años de aplicación en cuidados faciales y corporales es el conocido como bótox (toxina botulínica). Se trata de una toxina creada por la bacteria Clostridium botulinum. En el ámbito de la odontología, el bótox resulta muy beneficioso en el tratamiento de las siguientes afecciones:
- Bruxismo y trastornos de la ATM
El bruxismo (rechinar o apretar los dientes, generalmente durante el sueño) puede generar disfunciones de la articulación temporomandibular (ATM). Esto puede llevar a dolor que se expande hacia la cara, la mandíbula o el cuello; rigidez en los músculos mandibulares; movimiento limitado o bloqueo de la mandíbula o chasquidos de la mandíbula con dolor y cambios en la alineación de los dientes.
El bótox en los pacientes que lo padecen se inyecta en los músculos responsables de la masticación, como el masetero y el temporal, para reducir su actividad y relajarlos, disminuyendo la fuerza de la mordida y el dolor sin alterar la capacidad de masticar, beber o hablar. Se suele conseguir reducir el dolor al abrir y cerrar la mandíbula, el dolor facial en general y de cabeza, así como mejorar la morfología facial al rebajar el exceso de volumen muscular. Sus efectos duran entre 3 y 6 meses.
- Sonrisa gingival
Hay personas que al sonreír muestran una desproporción entre la encía y los dientes. Estos casos no son un problema de salud en sí, sino más bien una cuestión estética que puede afectar a la autoestima de quien tiene sonrisa gingival.
Este desajuste se produce por distintas causas: cuando el maxilar superior crece en exceso en sentido vertical; cuando el labio se desplaza de manera excesiva hacia arriba al sonreír; por alguna anomalía durante el nacimiento de los dientes o por un crecimiento excesivo de los incisivos superiores al no contactar con los inferiores.
Para estos pacientes, puede ser una solución la aplicación de bótox cuando sólo es un problema estético y no hay ningún otro trastorno subyacente o derivado que deba corregirse. El tratamiento consiste en poner la toxina botulínica directamente en el músculo elevador del labio superior para evitar una exposición excesiva de las encías al sonreír.
- Espasmos musculares y parálisis facial
El espasmo hemifacial es un trastorno del sistema nervioso en el que los músculos de un lado de la cara se contraen, generalmente debido al contacto o roce de un vaso sanguíneo con un nervio facial. También puede ser causado por una lesión en los nervios faciales o la presencia de un tumor.
Para tratar a los pacientes que no mejoran con los tratamientos médicos, puede emplearse el bótox como agente paralizante muscular. Se inyecta en los músculos faciales, lo que hace que no se contraigan a pesar de las señales eléctricas del nervio facial, reduciendo los espasmos. Suelen ser necesarias múltiples inyecciones en los músculos afectados y repetirse cada 3 a 6 meses, ya que su efecto disminuye con el tiempo.
- Hipersalivación (sialorrea)
La hipersalivación, también conocida como tialismo, sialorrea o babeo crónico, consiste en la producción de saliva a niveles anormalmente altos o la incapacidad del paciente para tragar la saliva. Este trastorno puede repercutir directamente en la calidad de vida de los afectados. El uso de bótox ayuda a bloquear temporalmente la secreción excesiva de saliva en pacientes con enfermedades neuromusculares.
Aplicaciones del ácido hialurónico en odontología
Además del bótox, otra sustancia muy empleada en la medicina estética y los tratamientos de belleza es el ácido hialurónico. El ácido hialurónico atrae y retiene el agua en la piel y estimula la producción de colágeno y los tejidos conectivos, pero, con el tiempo, los tejidos pierden la capacidad de producir y reponer el ácido hialurónico, por lo que al disminuir su hidratación y perder su volumen, la piel se vuelve flácida, envejece y aparecen arrugas.
Pero el ácido hialurónico de la piel puede ser restablecido mediante rellenos dérmicos o micro infiltraciones a base de ácido hialurónico sintetizado que se asemeja al producido naturalmente por el cuerpo humano. Este material de relleno que aporta volumen y favorece la hidratación de los tejidos se usa en odontología para:
- Aumentar el volumen labial y peribucal: el ácido hialurónico ayuda a mejorar la estética del perfil labial y trata arrugas periorales.
- Corregir defectos gingivales: se emplea en la regeneración de encías retraídas y para mejorar la apariencia de la sonrisa.
- Tratar cicatrices y relleno de tejidos: puede usarse tras cirugías orales para mejorar la cicatrización.
- Lubricar la articulación temporomandibular (ATM): se inyecta en la articulación para reducir la fricción y el dolor en casos de disfunción.
- Regenerar tejidos: se utiliza en periodoncia y cirugía oral para estimular la cicatrización de heridas y tejidos afectados por enfermedades periodontales.
Aunque estas sustancias tan empleadas en los procedimientos de belleza mejora la calidad de vida de pacientes con trastornos odontológicos al aliviar dolores musculares, corregir problemas funcionales y mejorar la estética de la sonrisa, debe ser un profesional quien evalúe cada caso, determine quién es candidato a someterse a uno u otro tratamiento con estos productos y el que los aplique.

