EFECTOS DEL ESTRÉS EN LA SALUD BUCAL

Efectos del estrés en la salud bucal

El estrés — laboral, familiar o de otra índole– está más presente que nunca en nuestro día a día, a tales niveles que la Organización Mundial de la Salud lo ha calificado como “epidemia de salud del siglo XXI”.

Las principales causas del estrés son factores económicos, sobrecarga de trabajo, falta de satisfacción laboral, relaciones personales, atención a la familia, presión incluso en vacaciones, no saber decir “no”, falta de tiempo libre, obsesión con la perfección, ausencia de motivación por algo y sentirse confundido, entre otras.

El estrés tiene múltiples repercusiones en la salud, especialmente en la mental, aunque también impacta otras áreas, como la salud bucal. En concreto, el estrés, que es una respuesta natural del cuerpo frente a situaciones que se perciben como desafiantes, amenazantes o demandantes, puede desencadenar:

  1. Bruxismo: es una respuesta común al estrés y puede ocurrir tanto durante el día como por la noche. Consiste en apretar o rechinar los dientes involuntariamente, con consecuencias como desgaste del esmalte dental, sensibilidad dental, dolor en los músculos mandibulares o en la articulación temporomandibular o dolor de cabeza o cuello relacionado.
  2. Enfermedad de las encías: episodios de estrés o estrés continuado pueden debilitar el sistema inmunológico, dificultando la capacidad del cuerpo para combatir infecciones, entre ellas las bacterias que causan gingivitis o enfermedad periodontal. De esta forma, puede producirse inflamación y sangrado de las encías y aumento del riesgo de periodontitis, que puede causar pérdida de dientes si no se trata.
  3. Sequedad bucal (xerostomía): el estrés puede alterar el flujo de saliva, provocando sequedad en la boca. En esta línea, algunos fármacos que se emplean para tratar la ansiedad o la depresión suelen estar relacionados con sequedad bucal. La xerostomía eleva el riesgo de sufrir caries y enfermedad periodontal, dificulta la masticación, el tragar y el habla, y genera mal aliento.
  4. Aftas y llagas bucales: los altos niveles de estrés y un sistema inmunológico deprimido son la combinación perfecta para que surjan úlceras bucales. Estas provocan dolor o molestias al comer, hablar y cepillarse los dientes; si el estrés es persistente, su cicatrización puede ser lenta.
  5. Mala higiene bucal: el estrés puede hacer que se descuiden los hábitos de higiene bucal, por falta de tiempo, cansancio… Una mala o deficiente higiene bucodental lleva a problemas de acumulación de placa dental, aumento de caries y trastornos en las encías.
  6. Comportamientos no saludables: el estrés, la ansiedad y la tensión puede llevar a comportamientos poco saludables para descargar ese malestar, como ingerir más alimentos procesados o azucarados o fumar o consumir alcohol en exceso. Estos malos hábitos pueden llevar a problemas dentales o agravarlos existentes: caries, problemas de encías, no cicatrización de las aftas…

Por las consecuencias en la salud en general y en la dental en particular, es importante intentar gestionar los episodios de estrés. Podría ser útil realizar técnicas de relajación, como yoga o ejercicios de respiración profunda, o practicar alguna actividad o afición; acudir al dentista con regularidad para controlar posibles consecuencias del estrés; mantener una rutina estricta de higiene bucal; intentar dejar de lado los hábitos saludos; estar siempre bien hidratado y, si es necesario, acudir a un profesional de salud mental.

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