LAS PATOLOGÍAS BUCODENTALES, SIGNOS DE ALARMA DE OTRO TIPO DE TRASTORNOS

Patologías bucodentales

Siempre se asocia, y es lo más habitual, los problemas que surgen en la cavidad bucodental con mala higiene o enfermedades vinculadas con esa área. Pero hay ocasiones en las que las alteraciones en los dientes y las encías son el reflejo de una patología en otra parte del cuerpo. Por tanto, sirven como sistema de alarma.

Veamos algunos ejemplos:

Alteraciones bucodentales y migrañas

Cada vez hay más estudios que analizan la relación entre los dolores de cabeza y las crisis de migraña con trastornos en la cavidad oral. Así, se han encontrado posibles desencadenantes de los dolores de cabeza en la boca:

  • Infecciones graves de la boca, como la que provoca la periodontitis (inflamación de las encías).
  • Bruxismo: mal hábito de apretar o rechinar los dientes sin tener que masticar y, generalmente, durante la noche.
  • Maloclusión dental: mala mordida.
  • Trastornos de la articulación témporomandibular, que limitan los movimientos funcionales de la mandíbula durante la masticación o el habla.

Además, una investigación de la Escuela de Medicina de la Universidad de California, en San Diego, Estados Unidos, mostró que los pacientes con migraña tienen más microorganismos en la boca que el resto de personas. Estos agentes patógenos poseen la habilidad de modificar nitratos y reducirlos a nitritos. El nitrato en sí es relativamente poco tóxico. Su toxicidad viene determinada por su conversión a nitrito. Así, los nitritos pasan a la sangre y circulan por ella, desencadenando problemas.

Los investigadores estadounidenses entendieron que la migraña podría estar entonces vinculada con las bacterias en la boca y el intestino que procesan los nitratos. Los autores de esa investigación explican por qué ciertos alimentos que contienen nitratos (sales del ácido nítrico), como el café, vino y chocolate, pueden desencadenar migrañas.

Periodontitis y otros trastornos no bucodentales

Hay también numerosas investigaciones que han detectado que la periodontitis o inflamación de las encías esconde otras patologías detrás, de modo que algunos científicos han descubierto relación entre la gingivitis y:

  • Más riesgo de muerte en mujeres posmenopáusicas. La enfermedad de las encías y la posterior posible pérdida de dientes pueden elevar el riesgo de muerte en mujeres postmenopáusicas, según concluyó un estudio de investigadores de la Universidad de Búfalo, en Nueva York, Estados Unidos.
  • Diabetes. La periodontitis puede ser un signo temprano de diabetes tipo 2, según hallaron en 2017 científicos de la Universidad de Ámsterdam, Países Bajos. También detectaron mayor índice de masa corporal (IMC) en pacientes con enfermedad severa de las encías.
  • Deterioro cognitivo. Expertos del King’sCollege de Londres y la Universidad de Southampton, en Reino Unido, descubrieron un vínculo entre la periodontitis y mayores tasas de deterioro cognitivo en pacientes de Alzheimer en etapas tempranas. En concreto, hallaron niveles más elevados de anticuerpos para hacer frente a bacterias periodontales asociados con incremento en las tasas de moléculas inflamatorias en otras partes del cuerpo, que se ha relacionado a su vez con más deterioro cognitivo.
  • Enfermedades cardiacas. Las mismas bacterias que provocan trastornos en las encías pueden además producir patologías del corazón, según concluyó un estudio de 2014 de la Universidad de Florida, en Estados Unidos. A este hallazgo, se suma otro del mismo año de investigadores suecos que puso de manifiesto que las enfermedades periodontales son posibles marcadores de riesgo para la enfermedad cardiovascular.
  • Virus del papiloma. La mala salud oral, como las enfermedades de las encías, está vinculada con la infección oral por el virus del papiloma humano (VPH), según reveló un trabajo de 2013 de científicos de la Universidad de Texas, en Houston, Estados Unidos. Los autores pudieron relacionar las infecciones orales por VPH con el número de dientes perdidos.

Halitosis: alerta de problemas respiratorios o digestivos

Aunque en la gran mayoría de los casos la halitosis tiene un origen bucal, en el 20 por ciento de los casos surge este problema por otros motivos. Por ejemplo, hay patologías respiratorias o digestivas que pueden desencadenar mal aliento. Por lo tanto, la presencia de halitosis puede advertir de alguna de patología de otra clase.

Entre los problemas respiratorios que pueden generar halitosis están:

  • Rinosinusitis: inflamación de la mucosa nasal y los senos paranasales.
  • Respiración bucal: respirar por la boca en lugar de por la nariz, situación que influye en la cantidad y composición de bacterias en la saliva.
  • Obstrucción nasal por malformación o enfermedad: posibilidad de infección de las cavidades nasales.
  • Rinorrea: secreción nasal constante.
  • Adenoiditis: inflamación del tejido detrás de la cavidad nasal.
  • Amigdalitis: inflamación de las amígdalas.
  • Absceso nasofaríngeo y retrofaríngeo o carcinoma de laringe: pueden asociarse con la infección de la faringe, los senos, las adenoides o la nariz.
  • Bronquitis: irritación o inflamación del revestimiento de los bronquios.
  • Bronquiectasias: dilatación anormal de los bronquios.
  • Neumonía: inflamación pulmonar.
  • Abscesos pulmonares: infección necrosante del pulmón.
  • Carcinoma de pulmón: cáncer en los tejidos pulmonares.

En cuanto a las alteraciones digestivas

que posibilitan la aparición de mal aliento, aunque son menos frecuentes, están:

  • Infecciones por la bacteria ‘Helicobacter pylori’.
  • Gastritis: inflamación de la mucosa que recubre las paredes del estómago.
  • Úlceras gastroduodenales: lesión en la mucosa que protege el estómago y el duodeno.
  • Enfermedad Inflamatoria Intestinal: patología del intestino que altera la capacidad de digerir los alimentos y absorber los nutrientes.
  • Reflujo gastroesofágico: el ácido del estómago sube al esófago.
  • Divertículo de Zenker: lesión muy particular en la unión de la faringe con el esófago.
  • Cuerpos extraños en la faringe.
  • Hernia de hiato: la parte superior del estómago sobresale del músculo que separa el pecho del estómago (diafragma).
  • Eructos, vómitos y neoplasias.

Por todo ello, las visitas al dentista pueden ayudar a detectar patologías fuera de la cavidad oral, pero relacionadas o que se manifiestan a través de ella. Así que, acudir al odontólogo puede ser un gran paso en la detección y el tratamiento de muchas enfermedades, no sólo las propias de esta especialidad.

 

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