¿CÓMO CAMBIA LA SALUD BUCODENTAL DE LA MUJER A LO LARGO DE LA VIDA?

La vida de la mujer pasa por muchas etapas y cambios en su organismo, unos visibles y otros no. Esos vaivenes influyen en la salud y, en concreto, en lo que se refiere a la salud bucodental. Los cambios hormonales, la menstruación, el embarazo y la menopausia alteran algunas partes de la cavidad oral y/o su normal funcionamiento. Una de ellas y muy importante son las encías, que con estos cambios se vuelven más vulnerables a los efectos de la placa bacteriana.

A las alteraciones hormonales se une el estrés de la vida cotidiana, que puede condicionar los horarios de las comidas o la frecuencia y calidad de la higiene dental, entre otros muchos hábitos saludables. Por ello, con motivo del Día Internacional de la Mujer, desde la Clínica Dr. Calatayud queremos resaltar los problemas bucodentales que pueden sufrir las mujeres a lo largo de su vida y hacer hincapié en la necesidad de cuidarse: prevenir y tratar los daños.

Adolescencia y menstruación: caries y debilidad de las encías

La adolescencia es una de las épocas en la vida de las mujeres con mayores cambios. Como comentamos en un artículo anterior, son unos años en los que las caries son el principal caballo de batalla. Además de este daño en el esmalte dental, las jóvenes también pueden padecer trastornos en las encías, como gingivitis o periodontitis.

Los niveles de ciertas hormonas (estrógenos y progesterona) aumentan durante la adolescencia, causando irritación de las encías y alternado la acción del tejido gingival frente la placa bacteriana. Además, las ortodoncias que se suelen colocar en esta etapa de la vida, fomentan la acumulación de placa bacteriana y dificultan la higiene bucodental.

En concreto, las hormonas sexuales que se generan durante la menstruación fomentan el enrojecimiento, la inflamación y el sangrado de las encías y glándulas salivales. Así son comunes las aftas bucales durante la ovulación y antes de la menstruación en las chicas que sufren trastornos de las encías.

Por ello, en esta etapa de la vida es importante concienciar a las adolescentes sobre:

  • La relevancia de una buena higiene dental, sobre todo antes de dormir.
  • Emplear una vez al día utensilios de ayuda en la limpieza: cepillos interdentales, sedas dentales, colutorios o pastas específicas para problemas concretos, como gingivitis. Estos instrumentos son especialmente útiles en el caso de las adolescentes con ortodoncia.
  • Acudir a revisiones regulares.
  • Llevar una buena alimentación, evitando dulces y golosinas.

Embarazo: desgaste del esmalte e inflamación de las encías

Tanto los cambios hormonales como los malestares propios del embarazo (náuseas, vómitos y reflujo, por ejemplo) pueden provocar daños en la cavidad oral. Por ello, es importante prevenirlos o combatirlos al menor síntoma de alarma. Antes de pasar a conocerlos, hay que hacer hincapié en que las mujeres embarazadas deben hacer visitas frecuentes al dentista, mantener una buena higiene y cuidar la dieta.

Usar colutorio de flúor diario, una cucharita pequeña de bicarbonato en un vaso de agua y enjuagarse y tomar pequeñas cantidades de frutas, vegetales, yogur y queso a lo largo del día son algunas prácticas recomendables para las mujeres que sufren muchas náuseas y vómitos frecuentes durante el embarazo.

Entre los problemas bucodentales a los que se pueden enfrentar las mujeres embarazas están:

  • Erosión del esmalte dentario por la acidez de los vómitos.
  • Sequedad bucal (xerostomía fisiológica) por los cambios hormonales y determinada medicación.
  • El incremento de acidez en la boca por la hiposalivación y los reflujos gástricos dificultan la lucha de los dientes contra las caries.
  • Mayor vulnerabilidad a las bacterias anaerobias y al mal aliento. La respuesta inflamatoria de las mujeres embarazadas aumenta frente a la placa bacteriana, generando encías sangrantes. En general, en esta etapa de la vida las mujeres son más susceptibles a las enfermedades periodontales y la consecuente pérdida dentaria.

Menopausia: sequedad bucal, debilitamiento de la mandíbula y mal aliento

Las alteraciones hormonales propias de la menopausia también generan trastornos en la cavidad oral, como enfermedades periodontales. Suele ser común en mujeres en esta etapa sufrir gingivitis descamativa, que consiste en la separación de las capas externas de las encías, llegando a dejar la raíz del diente expuesta, con la consiguiente sensibilidad dental a comidas y bebidas frías o calientes y más riesgo de caries radiculares (en la raíz del diente). Además, el tejido gingival se enrojece, duele y puede sangrar.

También es habitual en la menopausia que las mujeres padezcan sequedad en la boca o xerostomía por la disminución de los estrógenos. La menor cantidad de saliva en la boca lleva además a mayor probabilidad de padecer caries u otro tipo de infección, así como mal aliento, ya que la saliva ayuda a limpiar la boca y regular la cantidad de bacterias.

Otra consecuencia de los cambios hormonales en la boca es el síndrome de la boca ardiente, que es una sensación de quemazón, escozor, hormigueo o adormecimiento de la lengua, los labios, el paladar y/o la encía. También es común que se produzca un adelgazamiento de la mucosa bucal.

Por otro lado, la disminución de la hormona progesterona lleva a una reducción de la densidad ósea de la mandíbula, principal sustento de los dientes. Asimismo, el envejecimiento va ligado a pérdida de brillo del blanco original de los dientes, los cuales se desgastan y/o apiñan.

Acudir al dentista al menor síntoma de gingitivis descamativa, llevar a cabo hábitos saludables de higiene dental diaria, emplear pastas de dientes poco abrasivas y cepillos con cerdas suaves; ir al dentista a realizarse al menos una vez al año una limpieza profesional, consumir alimentos ricos en calcio y vitaminas A, C y E; beber mucha agua y no consumir tabaco ni alcohol son algunas prácticas muy recomendables para evitar o frenar los síntomas bucodentales propios de la menopausia.

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