EL CURETAJE, ¿EN QUÉ CONSISTE?

curetaje

Casi todas las personas acuden a limpiezas dentales periódicas a la consulta del dentista. Y si no es así, deberían hacerlo. Pero son menos aquellas a quienes les suena la palabra “curetaje”. A modo de resumen, diremos que es una limpieza dental en profundidad para casos con gran acumulación de placa bacteriana y sarro por debajo de las encías, que causan su inflamación y la del hueso de soporte de los dientes.

En concreto, se trata de un tratamiento de higiene que se realiza con unos instrumentos llamados curetas (de ahí su nombre), y que varían en forma y tamaño en función del área a tratar. En esta limpieza se practica un raspado del sarro acumulado debajo de las encías, que produce lo que se conoce como bolsas periodontales. En estas bolsas el hueso de soporte del diente se inflama, se reabsorbe y si persiste durante el tiempo suficiente, puede acarrear la pérdida del diente. Después se alisa la raíz del diente, y se practica por cuadrantes y en diferentes sesiones para tratar las distintas zonas individualmente.

El curetaje está indicado en aquellas personas que tienen las encías inflamadas por la denominada enfermedad periodontal, causada por el sarro acumulado en el interior de las mismas. Así, los objetivos de este tratamiento son:

  • Eliminar el sarro y la placa bacteriana debajo de los tejidos blandos.
  • Eliminar las bacterias y toxinas presentes en la superficie radicular.
  • Dejar la superficie de la raíz del diente limpia, lisa y pulida.

El tratamiento idóneo para gingivitis y periodontitis

Las patologías periodontales que llevan a necesitar este tratamiento son la gingivitis y la periodontitis. La gingivitis es la consecuencia de una deficiente limpieza oral, quedando restos de comida acumulados en los espacios entre los dientes. Es decir, la gingivitis se debe a los efectos a corto plazo de los depósitos de placa en los dientes.

La placa bacteriana es una sustancia pegajosa compuesta de bacterias, moco y residuos alimenticios. Si no se elimina, se va acumulando y se convierte en un depósito duro llamado sarro. El sarro y la placa bacteriana atrapados en la base de los dientes irritan e inflaman las encías. Además, la placa provoca también caries.

Aunque la mala higiene dental es la causa principal, hay otras situaciones que elevan el riesgo de gingivitis: embarazo o cambios hormonales, diabetes no controlada, tabaquismo, mala alineación dental, el uso de algunos medicamentos y algunas infecciones y enfermedades en otras partes del cuerpo.

La periodontitis se produce cuando la gingivitis está en fase muy avanzada y no se ha tratado previamente. En este caso, las encías (gingiva), el ligamento periodontal (fibras de colágeno que anclan el diente al hueso),  y el hueso mismo que soporta los dientes resultan afectados por la infección y la inflamación. Los daños pueden ser graves e irreversibles en dientes y encías. Retracción de las encías, reducción de la masa ósea, sensibilidad dental y pérdida de piezas dentales son los principales peligros de estas patologías.

La implicación del paciente, clave para el tratamiento

Estas limpiezas profundas periódicas llamadas curetajes son el tratamiento primordial para los pacientes con estas afecciones. Normalmente, se pueden realizar en varias visitas al dentista. Además, los afectados por esta patología deben aprender a realizar una correcta limpieza bucodental para ayudar a frenar los daños y a mantener el resultado del tratamiento.

Así, se pide a los pacientes:

  • Una limpieza oral completa tres veces al día con la técnica correcta y el tiempo adecuado.
  • Usar hilo dental o cepillos interproximales al menos una vez al día.
  • Acudir periódicamente a revisión y limpieza, cada 6 meses como máximo.
  • Usar un cepillo de dientes suave con un mango adecuado para mantenerse de forma firme y cómoda. 
  • Usar pasta dentífrica con flúor. 
  • Emplear cepillos especiales si es necesario en las regiones de difícil acceso, como en los dientes mal alineados, coronas y zonas de puente.

Para asegurar una buena técnica de cepillado, el cepillo debe colocarse de manera que cubra el margen de la encía y una parte de la superficie del diente. Tiene que haber un ángulo aproximado de 45 grados entre la superficie y el cepillo. El movimiento del cepillo debe ser circular y realizarse de forma suave durante alrededor de entre 10 y 15 segundos por zona. Pasado ese tiempo, se cambia al próximo segmento dental.

Reducir la inflamación y eliminar el sangrado con el curetaje

Con la práctica del curetaje, se consigue reducir la inflamación de las encías, mejorando el aspecto y el color de los tejidos blandos. También se logra que las encías dejen de sangrar. Otro beneficio de esta técnica es la reducción de las bolsas periodontales que se producen en la encía.

Finalmente, con este tratamiento se persigue evitar la pérdida de masa ósea. La reducción de la masa del hueso donde están anclados los dientes puede llevar a su pérdida. Por ello, es tan importante mantener la salud del hueso.

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