RESPIRAR POR LA BOCA, MUY PERJUDICIAL PARA LA SALUD BUCODENTAL

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La boca y la nariz están conectadas y puede parecer normal respirar por cualquiera de las dos. Pero no es así. No solo no es normal respirar por la boca, sino que es perjudicial. Hay quienes, por algún trastorno o por mala costumbre ya respiraban por la boca antes de la pandemia. Sin embargo, el uso de las mascarillas ha aumentado el número de personas que abren la boca para respirar, en lugar de hacerlo por la nariz. Este mal hábito puede afectar a nuestra salud en general y a la bucodental en concreto.

Principalmente, respirar por la boca puede acarrear los siguientes problemas en nuestra cavidad oral:

  • Xerostomía o hiposalivación. Respirar conlleva a una disminución de la secreción de la saliva por parte de las glándulas salivales (xerostomía). Se trata de un síntoma de sequedad oral, por lo que se trata de una sensación subjetiva. Por su parte, la hiposalivación es un signo clínico que se puede medir y observar. En cualquier caso, la presencia de saliva en la boca es muy importante. Entre sus funciones está mantener húmedos los tejidos orales, facilitar el habla, ayudar en la masticación, la deglución (tragar los alimentos) y la limpieza oral. Las alteraciones en el pH intraoral ante la deficiencia de saliva elevan el riesgo de padecer caries. También hay más posibilidades de sufrir gingivitis, es decir, inflamación de las encías.
  • Deformación maxilar. Al mantener la boca abierta para respirar, se produce falta de sellado labial y de contacto de las piezas dentales superiores e inferiores. Esta postura lleva a problemas en la formación de la musculatura del labio superior (hipotonía) o deformaciones maxilares. Estas malformaciones pueden afectar a los dientes y el proceso de masticación, además de la estética facial. Se producen por pérdida de tono o fuerza de la musculatura perioral.
  • Alteraciones en la deglución y la dicción. Al mantener la boca abierta de manera continua, las personas que respiran por la boca pueden sufrir alteraciones en la deglución y la dicción. Esto se debe a que mientras tragan y hablan mantienen la lengua abajo para poder respirar por la boca.
  • Mal aliento o halitosis y labios agrietados son otros problemas derivados de una respiración constante y habitual por la boca.

¿Mal hábito o síndrome respiratorio?

Para evitar estos y mayores problemas derivados de respirar por la boca, hay que evaluar cada caso. Puede tratarse de un mal hábito por el uso de la mascarilla o del Síndrome de Respiración Bucal. El primer caso puede pasar al quitarse la mascarilla en casa o cuando dejemos de usarla. También es recomendable realizar ejercicios y prácticas para acostumbrarse a respirar por la nariz cuando se tenga puesta la mascarilla.

Por su parte, el Síndrome de Respiración Bucal se produce cuando la persona respira de manera habitual por la boca. Las causas pueden ser obstrucción de las fosas nasales, alergias crónicas, hipertrofia de las amígdalas, pólipos nasales, desviación del tabique nasal, constricción de las vías respiratorias superiores o retroceso de la mandíbula por chuparse el dedo (succión digital).

Es común que el Síndrome de Respiración Bucal empiece en los primeros años de vida. Puede suceder sólo por la noche, al hablar o respirar al mismo tiempo por la boca y la nariz. Si este problema comienza a una edad temprana, afectará al desarrollo de la boca.

Las mejores terapias para corregir este síndrome son ejercicios de respiración nasal. Además, hay que tratar de ser consciente de que se está comiendo o respirando con la boca abierta y cerrarla. También ayuda hacer chasquidos para elevar la lengua. Otros ejercicios que frenan la respiración bucal son los de sellado labial, como sujetar algo pequeño entre los labios.

Con todo ello, lo primero es darse cuenta si uno mismo o alguien cercano (familiar o amigo) respira por la boca. Después, observar si es un hecho puntual motivado, por ejemplo, por un catarro; o si se produce con frecuencia. En este último caso, deberá valorarlo un profesional, que diagnosticará el problema y el tratamiento a seguir.

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